En este artículo, el historiador García de Cortázar (1942-2022) pone en evidencia uno de los mayores mitos o falsas ideas de nuestra época. Esto es: que la justicia, la igualdad, la libertad, la solidaridad, el humanismo, la cultura, el idealismo, el progreso, el respeto a la naturaleza e incluso la alegría, son valores genuinos de “la izquierda”. Una izquierda que se presenta, no como una opción política más, sino como la única postura decente ante la vida. De manera que lo contrario: el egoísmo, la tiranía, la injusticia, la estrechez de miras, el desprecio por la cultura, el maltrato a la naturaleza, el rechazo al diferente, el machismo e incluso el aburrimiento y la tristeza, no pueden ser más que atributos de “la derecha”. Y los que, por la razón que sea, consigan librarse de estas dos categorías, siempre lo harán bajo sospecha de “derechismo”. Es decir, bajo sospecha de delito.
Esta falsa disyuntiva, de cariz mágico y anti intelectual ‒aunque una gran cantidad de intelectuales, o que presumen serlo, vivan de ella‒, se ha instalado en el pensamiento contemporáneo como una creencia. Aun los que se atreven a disentir, lo hacen con reservas, tratando de salvarle de algún modo “los trastos” a un dogma tan antiguo y venerable. Con lo que se necesitaría casi una iluminación para erradicarlo.
Pero como, de momento, eso no parece probable, habrá que seguir pertrechándose de argumentos. Quizá, algún día, nos atrevamos a mirar a la realidad con nuestros propios ojos.
Diego
Fotografía. Marc Riboud (1923-2016). París, mayo de 1968. Ocupación de la Universidad de la Sorbona por los estudiantes.

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