La nefasta y demagógica política de emigración que ha
desarrollado este gobierno no solo no ha resuelto el problema, sino que lo ha
aumentado, está creando odio y muy probablemente provoque un grave problema de
orden público.
Cuando se contempla el inmenso potencial genético de los
emigrantes se vislumbra la riqueza material y espiritual que se crearía con el
mestizaje de ellos con los europeos, pero para ello habría que diseñar un política
generosa y bien organizada y ello exige unos políticos inteligentes, laboriosos
y honestos, justo lo contrario de lo que ahora tenemos.
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