Cada vez me gusta más este tipo de cine, sencillo, sin exageraciones ni efectismos, que cuenta historias, en principio nada extraordinarias, en las que cualquiera podría, si no reconocerse, quizá sí imaginarse, pero mostrándonos todo lo que estas tienen de único, de personal, de dramático, consiguiendo engancharnos en ellas. Bueno… ¿Acaso no va de esto el cine, en realidad todo arte?
Sobran las palabras es de este tipo de películas sencillas, bonitas y perfectas sin necesidad de artificios que digo.
Si alguien me preguntara por una película que no fuera de puro entretenimiento, pero que le hiciera pasar un buen rato, olvidarse de malos rollos y ponerle de buen humor, esta sería de las primeras en las que pensaría.

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