La
procesión del Resucitado de mi pueblo no requiere de ensayos y la imagen es
llevada en andas, espontáneamente, por jóvenes.
La
Semana Santa no se podría entender sin la Resurrección, el triunfo del amor
sobre el mal, y el pueblo, que aparentemente no sabe de teología, de filosofía,
ni de metafísica… intuye acertadamente el valor de ese momento y lo escenifica
magistralmente.
En
mi pueblo, la procesión del Resucitado no lo organiza ninguna cofradía y cuando
esta se pone en marcha lo hace sin orden alguno, evidenciándose que es la
alegría lo único importante de ese momento.
En
el flamenco se produce algo que no logra ni el gregoriano, ni el jazz, ni la
ópera o cualquier otra forma de canto. En el flamenco, de manera espontánea, el
grito se transforma en música. Enrique Morente, al cantar este Gloria, nos llena
de una espiritualidad con la que se siente una fe sencilla que emociona, la fe del
pueblo.
Texto e imagen originales de José Del Moral De la Vega
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